Vamos con la historia completa
Cara Cortada
…”¡¡¡Otra vez!!! Pero que le dijiste ahora… “Nada, no llegue ni siquiera a hablarle, encima me pego la guacha”… “¡¡¡Uhh!!! cara cortada, vos no cambias más”…
“Será cosa de mandinga che, otra vez me cortaron el rostro ¿cómo puede ser?”, se reprocha a sí mismo Ernesto Heramia, mientras va camino a su casa, abatido por la dura noche que le tocó pasar, al sufrir el rechazo de tres señoritas, a las que él creía casi conquistadas.
Por aquella noche y por muchas otras, Ernesto Heramia se gano el mote de “Cara Cortada”
Era increíble como las mujeres rebotaban a este pobre joven, si hasta parecían complotadas. Por ejemplo Ernesto Heramia nunca recibió la hora de parte de una mujer. Él salía a la calle sin reloj con ese propósito, pero ese recurso nunca le funcionó. Que no tienen reloj, que lo que parece un reloj en la muñeca es en realidad un tatuaje bien hecho, que marca la hora de Uganda. Estas son algunas de las excusas que Scare face recibía al momento de consultarle la hora a una dama. Si se daba el caso de que a una mujer se le cayera el pañuelo y Ernesto lo levantara para devolvérselo, ellas se lo regalaban, directamente, y huían despavoridas del lugar. Si le tocaba compartir el ascensor con una chica, esta seguro escapaba por la salida de emergencia y sin importar si el elevador se encontrara en movimiento. Nunca jamás, pero ni una sola vez Cara Cortada pudo subir a un trolebús.
Que decepción para Heramia, por mas que quisiera acercarse, el sexo opuesto representaba para él una lucha permanente y no había contacto con éste que no terminara en fracaso.
Cara cortada intentaba de todas las maneras posibles acercarse a las muchachas, pero no había caso. Estas presentían algo en su interior, era quizás una cuestión química, no se sabe. .
Usaba la mejor vestimenta, el más rico perfume francés, se manejaba con los más finos modales, pero no tenía para nada resultados positivos.
Cara cortada, ni siquiera podía chatear con una mina por Internet. Éstas inmediatamente lo reconocían,…”cómo lo hacen, será posible che, acaso hay una foto mía publicada en cada tocador femenino”…, se lamentaba siempre Ernesto.
Intentaba apoyarse en sus amigos, pero éstos no representaban para él la contención que necesitaba. Ellos salían a los boliches y competían por quien besaba a mas chicas. “No chicos, podemos jugar a otra cosa, ese juego no me favorece mucho, en serio che…” “Dale Cara Cortada, súmate no seas aburrido, ya sabes como es, el que pierde paga tragos para todos…” “Si ya sé como es, ¿a vos, te gustaba el toc toc? No?…”
Las historias son infinitas, y estas poco a poco fueron minando en Cara Cortada ciertos dichos populares como “Siempre hay un roto para un descocido”, lo de la media naranja y cosas por el estilo.
No obstante Ernesto seguía siempre firme en su afán de conquistar a una señorita.
Para tal motivo en una ocasión publico un aviso en La Voz del Interior que decía: “Busco novia, no importa la imagen, da lo mismo, la primera en presentarse gana, llame ya!!! TEL: 351-cortada. Con gran sapiencia marketinera se publico aquel aviso con el objetivo de despertar aunque sea el interés lúdico de la mujer por Ernesto, interés que a Cara Cortada le bastaba y sobraba. Pero, como quien dice, lo del aviso no trajo cola…
El revés sufrido por el clasificado sin éxito hizo que, Ernesto Heramia, se sumergiera en una profunda depresión y marco un quiebre en su personalidad. Ya no se preocupaba por su imagen, andaba por la calle todo desaliñado, empezó a criar panza, abandono su curso de corte y confección, que había iniciado para tener más chances de embocar una; esas cremas para el cutis que utilizaba todas las noches pasaron a formar parte del pasado, en fin, estaba ante un bajón anímico total, casi terminal, su hombría agonizaba.
Pero amigos no todo esta perdido, dijo un fanático de la ruleta, a la vida de Ernesto Heramia, alias Cara Cortada, le quedaba todavía una vuelta de tuerca.
Esa gran depresión que lo tenía a mal traer, hizo que Cara Cortada tomase la decisión de hacer un viaje largo y escapar, aunque sea por un tiempo, de todas esas caras que ya conocían su fracaso. Es así que un 29 de julio Ernesto aborda a “Piaccere”, barco Italiano que se dirigía, precisamente, a las costas de Italia. Dicho barco tenía un contingente muy variado. En el iban: Rocky Balboa; El Padrino (de una boda); los integrantes del club de fan “Tuco en la camisa”, que viajaban a conocer a la persona que invento el tuco, llamado Franchesco Tucoli; también iba allí, un vendedor ambulante Cordobés, que aseguraba que la posta estaba en Venecia con la venta de correa para pasear peces; entre otros.
El largo viaje le serviría a Cara Cortada para ahogar penas, y sentirse así renovado. No obstante ya sobre el Mediterráneo se produce un grave accidente. Un barco carguero, que iba delante de “Piaccere”, cambia drásticamente su dirección sin antes poner guiño trasero. Giró 15º norte generando que “Piaccere” colisione de forma violenta, con dicha maquina imprudente. El choque no produjo heridos, pero el cimbronazo del contacto entre los dos barcos, hizo que Cara Cortada, que estaba en proa ensayando la famosa escena de Titanic, cayera al agua sin que nadie se percatara de ello.
La salvaje corriente del Mediterráneo acarreo a Ernesto Heramia a una isla desierta del mencionado mar europeo. Cara Cortada maldecía su suerte, pero por otro lado se aliviaba, por que en esa Isla desierta no había ninguna mujer a quien conquistar ni nadie que lo señalara como un perdedor. Lo meses pasaban, el rescate no llegaba y mientras tanto Ernesto, y gracias a la película el naufrago que vio como diez veces, se habituaba rápidamente a la vida salvaje.
Un mañana Cara Cortada estaba carneando un pez espada, cuando oyó un ruido a lo lejos. Decidió pues ir a investigar. Mientras mas se acercaba ese ruido se hacia mas nítido y paso a identificar la voz de una persona, cuestión que entusiasmó al joven Heramia. Pero una vez que estuvo lo suficientemente cerca como para distinguir a aquel individuo, se encontró con una sorpresa enorme. Esa persona no era solamente una persona común y corriente para él, era precisamente una mujer, que había llegado hasta esa Isla cuando el barco en el que viajaba se precipitó al fondo del mar al chocar con un poste de luz no señalizado.
No sabia que hacer, su refugio anticorte de rostro se había derrumbado, y mientras se lamentaba por su desgracia, dicha mujer logra divisarlo a la distancia. Una sola mirada bastó para que surgiera el amor. Cara Cortada no lo podía creer, la mina le daba “bola”, encima la flaca estaba divina, era un ricor, por lo cual decidieron no perder el tiempo y a través de un proceso biológico que culmina en el embarazo de la mujer, Ex Cara Cortada y Maribel, trabajaron muy duro para poblar lo que hoy se conoce como la Isla de “Minorque”.
Pues bien amigos, sabia moraleja podemos extraer de este fantástico e improbable relato. “Si una dama no te da bollilla, no desesperéis, sabes que podes ir a parar a cualquier isla desierta y encontrar allí a tú chica…” FIN. Caminos.
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