“El muslo del delito”
Miércoles, 23 hs. Clima cálido, una leve brisa peinaba mis ganas de volver a casa y a la vez me ofrecían las caricias que necesitaba para hacer frente a la eterna espera de mi auto urbano. En la parada de mi coche se encontraban un grupo de jóvenes; cada uno relataba experiencias milagrosas que habían vivido supuestamente asistiendo a un recinto religioso de relativa popularidad: “Yo no creía pero ese hombre llegó en silla de ruedas y salió caminando después que el pastor lo tocara” “Yo conseguí trabajo” ”Yo vi como…” Y el rebelde A2 que no venía… Es increíble como una situación tan común y corriente, como aguardar un bus, puede engendrar los pensamientos más oscuros de una persona.
Otra línea llega (por supuesto nunca es la de uno) y levanta a los adolescentes creyentes, que abandonan la escena dejándome solo y en paz. Para ese entonces ya había pasado por todos los estados de la infinita vigila, encontrándome en el último de ellos, la resignación, cuando a los lejos puedo divisar la luz y el color de la esperanza… No hay espera que dure 100 años, ni pasajero que viva para aguantarla. Me subo al megacarro y rápidamente veo que solo quedaba un asiento doble libre, sin prisa y sin tomarme del pasamano en soberbia demostración de equilibrio civil, llego al asiento y tomo el lado de la ventanilla. No hay nada que me guste más que viajar y en particular de noche, las luces de las calles, el caminar genuino del transeúnte, los perros fisgones de residuos… inquietante tranquilidad, como si nada malo pudiera pasar.
Ya para mitad de trayecto, un sujeto más se suma al aventón, de 1.60 de alto, vestía gorra blanca levemente inclinada hacia arriba, dejando entrever un flequillo finamente delineado, pantalones ¾ y unas zapatillas que debían tener un valor nominal de $1.000.000. Aún el único asiento disponible era el que estaba a mi lado, por lo cual este mozalbete no duda en arrojarse a la oportunidad de doblar un poco las rodillas. Los asientos dobles de los bondis son demasiados pequeños, como si hubieran tomado los moldes con niños de 5 años de edad. El hecho es que apenas respiraba de lo contraído que estaba, mis rodillas casi le daban los 5 a mis hombros.
Por suerte quedaba poco de aquel acto de contracción propio de un circo ruso, mi hogar ya estaba a tiro de piedra. Llegó mi turno, las fachadas conocidas me hacían guiños y saludaban mi regreso al nido una vez más. Solicite permiso y el muchacho del calzado oneroso me lo cede con extraña amabilidad, ordeno a fuerza botón y el carro me abre las puertas al descanso. Bajo.
40 milésimas después…
Al estilo check tanteo mis bolsillos; trasero derecho: billetera, delantero izquierdo: llaves y chicles, delantero diestro nada……….nada?…….NADA!!!!!! Un rayo de adrenalina me impacta la frente!!! Hijo de Puta estalla en mi pecho!!! Y una imagen se me pone en frente como la proyección de mis ojos: “El sujeto de las llantas supercaras y flequillo trabajado al dejar yo mi posición se corre rápidamente en actitud sospechosa, moviendo ,para ocupar parte del asiento caliente, su extremidad inferior derecha en un acto de ocultismo barato y vil… Debajo de ese muslo del delito yacía victima de la viveza pasajera mí viejo, demacrado y angustioso celular… No pude entonces menos que correr, correr y correr por él…como sí mi vida dependiera de ello. Nunca más voy a volar de manera igual en lo que me quede de existencia. Era alevoso como seguía la ruta del hurto al grito de PARA CULIA!!!! Un grupo de amigos de lo ajeno que estaban sentados en una calle tumba de mi barrio me vieron cortar el aire como un bala perdida, y aún hoy me imagino sus ojos repletos de emoción y orgullo por creer ver a uno de los suyos en tan buen estado físico en su huida del hombre azul y la sirena, si hasta faltaron los aplausos de aquella platea ratera…
El corazón subía por la cuerda de la traquea en dirección a la boca y los pulmones trabajaban al máximo de su capacidad operativa. En cuanto más corría más me alejaba de la pronunciación de un lenguaje entendible “Fhhhh,Fhhhh, uliaaaaa padaaaaa, badabadabadaaaaa ehhhh!!!! La ley de las esquinas me dio respiro al tener que someterse el motorizado a ella; pude llegar al lado de la ventanilla del chofer y cuando le quise gritar que parara un segundo un nudo me estranguló la voz y la justicia verde libero nuevamente la máquina… El mundo se me vino abajo, mi mente quería seguir pero el cuerpo ya estaba en Hawai. Es así que un tacho salvador para ante mi súplica y al imperativo “urgente siga ese colectivo” reanudamos la persecución, esta vez en cuatro ruedas. En menos de 200 metros interceptamos al vehiculo en cuestión y lo obligamos a detenerse… Después de un largo asecho salté a la unidad de transporte y posterior a que mi mirada le extirpara los ojos al chofer ciego sordo y mudo, gire la vista al asiento ponzoñoso y una decepción que no cabía en mi humanidad sentencia la ausencia de rastros del miserable, un trago de impotencia me raspo la garganta…
Demasiada historia por un viejo, demacrado y angustioso celular. Maldito el ladrón, pero que desubicadas zapatillas que tenía ese cristiano!!!
Caminos
Siempre quise saber como fue la historia del robo… Pero contado por este medio tiene otro sabor.
Excelente redaccion…
Mi parte preferida:
Solicite permiso y el muchacho del calzado oneroso
(que buena manera de decir: se fue a alaska con las llantas)
Jeje, Se fue a Alaska!!
Cuando quieras podemos contar tus videos clips callejeros!!
Saludos y gracias Sil
Aclaración: El Blog es tuyo
No hay motivo para un escrache hacia mi persona.
Si hablás de eso publico tus fotos en el facebook
Si si esto es extorsión y que?